Me siguen
sábado, 24 de marzo de 2012
PRECIOSOS VERSOS DE SHAKESPEARE
¿Es el amor una fantasía o un fervor?
No, es inmortal como verdad inmaculada.
No es una flor que muere como la juventud
cae del tallo de la vida, pues crecerá
en regiones estériles donde no corre el agua
ni un rayo de promesa embauca la triste oscuridad.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
SOY FINALISTA EN ESTE II CERTAMEN DE TERROR ARGERUST HOMENAJE A EDGAR ALLAN POE
Aquí os dejo mi microrrelato. Espero que os guste.
EL MIEDO
Un camino angosto se abría ante mí, hacía frío y estaba oscuro. Sólo escuchaba mi respiración y los pasos y gritos de aquel que me perseguía. Corría, corría por aquel camino que siempre era el mismo. No debía de estar muy lejos de mí, pues ya podía ver su sombra y la del hacha que blandía como si fuese una pluma. Caí, recuerdo que caí y la sombra siguió hacia delante. Era mi miedo, yo había dejado de correr, pero él seguía creciendo. Tenía que continuar porque el regresaría aún más fuerte. Un camino...
EL MIEDO
Un camino angosto se abría ante mí, hacía frío y estaba oscuro. Sólo escuchaba mi respiración y los pasos y gritos de aquel que me perseguía. Corría, corría por aquel camino que siempre era el mismo. No debía de estar muy lejos de mí, pues ya podía ver su sombra y la del hacha que blandía como si fuese una pluma. Caí, recuerdo que caí y la sombra siguió hacia delante. Era mi miedo, yo había dejado de correr, pero él seguía creciendo. Tenía que continuar porque el regresaría aún más fuerte. Un camino...
sábado, 30 de abril de 2011
SIN RETORNO

Intenté convencerle de que todo pasaría. Le pedí que imaginara un futuro en el que tendría cabida aquello que deseaba. Su futuro podía ser cojonudo.
En sus ojos se adivinaba el miedo, la rabia reprimida, la angustia. Él no podía ver el futuro. Su mente vivía cerrada a otra realidad distinta a la que le acechaba. Sí sabía inventar, contar historias que disfrazaran la cruel realidad que le estaba destrozando.
-No, no pasa nada, me he caído. Estoy bien.
No me lo había contado, pero yo sabía que pensaba en el suicido. Se imaginaba saltando al vacío, se sentiría libre. Sería un héroe. Lo idealizaba. No había nada más valiente que pudiera hacer. Además con ello se acabarían los temores, los golpes, los insultos.
Si hubiera leído más, se habría salvado. Si me hubiera escuchado, se habría salvado. Pero el temor...
Saltó, saltó al vacío y conoció un miedo mayor,nunca antes lo había sentido así. Volaba, libre, esperando la muerte.
Desde ese día no logro dormir. Se fue pensando que era valiente. Su vida fue tormento y mentira. Quitarse la vida es una cobardía, no tiremos la toalla. Se ha de valorar la vida, la vida es un regalo, un don. Él creyó ser un héroe y el monstruo sigue libre, mientras colecciona víctimas, niños como él, compañeros de colegio.
sábado, 12 de febrero de 2011
EN BUSCA DE OTRAS HISTORIAS
El punto final de su historia se escapó de aquel aburrido libro, el punto quería conocer más mundo, no morir entre aquellas palabras que ya conocía.

Saltando llegó a la rueda de un coche que lo llevó hasta el puerto. Allí, bajó de la rueda. Atravesó por el paso de cebra donde, a veces, se escapaba de la vista. Por la acera se dirigió al puente que le hizo subir a bordo de un barco, no importaba donde fuera, él iría más lejos.
Una vez arriba, se detuvo a observar la puesta de sol, pero no era un punto romántico y decidió darse un chapuzón. Nadó y saltó de una ola a otra, hasta llegar a una isla. Un niño lo vio y empezó a perseguirlo. Él corría y corría, pero no lograba despistarlo.
Al final el chico se cansó y aflojó el paso. Disfrutaba trepando las palmeras, le encantaba como el aire las mecía y se movía de una a otra. Se cansó y se bajó por el tronco hasta la tierra y por la orilla llegó hasta una choza.

Subió por las paredes y entró por la ventana abierta. En el suelo se encontraba él, saltó hasta su hombro y se deslizó hasta su mano. Se movió, la mano se movió y cayó al bolígrafo que escribía una carta. Se detuvo a leer. Era una carta de auxilio. Bruscamente cayó al papel, de nuevo fue el punto final. Sin tiempo de reacción se vio atrapado en una botella.
Después de un tiempo, la botella fue abierta.Y huyó apresuradamente hacia...


Saltando llegó a la rueda de un coche que lo llevó hasta el puerto. Allí, bajó de la rueda. Atravesó por el paso de cebra donde, a veces, se escapaba de la vista. Por la acera se dirigió al puente que le hizo subir a bordo de un barco, no importaba donde fuera, él iría más lejos.

Una vez arriba, se detuvo a observar la puesta de sol, pero no era un punto romántico y decidió darse un chapuzón. Nadó y saltó de una ola a otra, hasta llegar a una isla. Un niño lo vio y empezó a perseguirlo. Él corría y corría, pero no lograba despistarlo.

Al final el chico se cansó y aflojó el paso. Disfrutaba trepando las palmeras, le encantaba como el aire las mecía y se movía de una a otra. Se cansó y se bajó por el tronco hasta la tierra y por la orilla llegó hasta una choza.

Subió por las paredes y entró por la ventana abierta. En el suelo se encontraba él, saltó hasta su hombro y se deslizó hasta su mano. Se movió, la mano se movió y cayó al bolígrafo que escribía una carta. Se detuvo a leer. Era una carta de auxilio. Bruscamente cayó al papel, de nuevo fue el punto final. Sin tiempo de reacción se vio atrapado en una botella.
Después de un tiempo, la botella fue abierta.Y huyó apresuradamente hacia...

martes, 8 de junio de 2010
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