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martes, 25 de marzo de 2014

NO LO ESCRIBO, LO LEO

Mi camino no es el que deseo

ni lo he escrito yo, sólo lo leo.

Libre no me siento,

el sonido del jilguero se torna lamento.

Asirme quisiera a aquel prado florido

de cierto fruto,

mas ¿quién tiene la semilla, y el plectro?

No hay música, 

hay llantos.

No hay hogar,

hay desahucios.

Miro el horizonte de la utopía

y me acerco cuanto más se aleja,

y dicen que crezco,

y yo, entre una Libia de ondas, me pierdo.

jueves, 20 de marzo de 2014

EN EL CIELO, EL DUERO

Detesto la suciedad de las calles,

el pasado que arquea las espaldas de los transeúntes.

Odio el olor acre del duro silencio

que hay en los jardínes de condenadas tumbas.

Y miro al sereno cielo azul,

y quisiera tener alas para huir,

y volar libremente sin señales de stop.

Convertirme en nube, una negra, fuerte, fría...

Luego transformarme en agua

y limpiar las armaduras viejas de seres olvidados.

Quisiera volver a la tierra, ya limpia,

limpia como el cielo tras la tormenta.

Un cielo que se refleje en tu río, Antonio, el Duero.


domingo, 9 de marzo de 2014

Y NO ESTABAS TÚ

El llanto de las gaviotas

plañían en mi cerebro.

¡Qué odioso vaivén vi en el mar

la fría tarde de enero!

Como tú no estabas cerca

le tendí mi mano al viento.

Y se llenó de una espuma

y de arena entre los dedos.