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martes, 25 de marzo de 2014

NO LO ESCRIBO, LO LEO

Mi camino no es el que deseo

ni lo he escrito yo, sólo lo leo.

Libre no me siento,

el sonido del jilguero se torna lamento.

Asirme quisiera a aquel prado florido

de cierto fruto,

mas ¿quién tiene la semilla, y el plectro?

No hay música, 

hay llantos.

No hay hogar,

hay desahucios.

Miro el horizonte de la utopía

y me acerco cuanto más se aleja,

y dicen que crezco,

y yo, entre una Libia de ondas, me pierdo.

1 comentario:

  1. Triste lamento de un momento aciago en la vida de España y en la de muchos pueblos del mundo.
    El poema es bello!
    Te dejo un abrazo.

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