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viernes, 11 de octubre de 2013

HAN DICHO...

El control del acto creador tiene una tremenda dificultad. Todo el mundo cree que es fácil, hay miles de personas que creen que pueden escribir una obra sin problemas; en cambio, la realidad es bien diferente.

FERMÍN CABAL


8 comentarios:

  1. ¿Sin problemas? Yo he escrito varios libros; creo que cinco o seis antes del que acabo de terminar. Llevo escribiendo dede el año 1997. Durante un periodo de tres años inisterrumpidos, asistí a un cursillo de aprendizaje al relato, y dos años más los dediqué al apredizaje del libro. Y todavía hoy tengo problemas. Aunque creo que este último manuscrito es ya, algo más serio que los anteriores, sé que debo seguir. Solo ahora empiezo a estar a un nivel, más o menos, satisfactorio.
    Un abrazo.

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  2. Eso es, más que escribir se trata de reescribir!!!

    Y enhorabuena por todo ese esfuerzo y dedicación que está dando, sin duda, un buenísimo fruto.

    Abrazos

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  3. Maravilloso el titulo de tu blog te sigo leyendo

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  4. Oye, nena. Supongo que conoces de sobra que el título de tu blog es propiedad de Cernuda, del gran Luis Cernuda. Pero es igual. Lo fundamental es que tienes inquietudes, ansias, deseos, esperanzas... Escribir es muy simple, aporreas las teclas y ya está. Lo complicado es tener éxito, y para ello tienes que aunar tus expresividades con los intereses de la industria literaria. Y eso suele ocurrir, salvo casos excepcionales, tras una larga carrera de sometimiento al pesebre. Luego hasta te dan el Nobel. Mi único consejo y no pedido por ti, sino regalado por mi, es constancia, dedicación, esfuerzo, ojos vigilantes, oídos inquietos, afán de superación, y yo que sé cuántas cosas más, pero no en el escritorio ni frente a las teclas de la computadora, como dicen allende los mares, sino en y frente a la vida. Vive a tope, vive hasta que te salgan las vivencias por los bolsillos, por los calcetines o por la cinta del pelo. Vive tan peligrosamente como puedas. Luego, escríbelo. Así se ganan premios y se evita el pesebre. Espero que te haya interesado mi post, espero alguno tuyo en mi blog. Saludos cordialísimos.

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  5. Santiago,
    Claro que sé que el título de mi blog es un verso de un poeta, pero al elegir este verso para llamar a mi blog pensé en Bécquer (http://dondehabiteelolvido-airama.blogspot.com.es/2010/05/y-el-nombre-de-mi-blog.html), no en Cernuda, tampoco en Sabina.
    Por todo lo demás, gracias, muy interesante.
    Un abrazo,
    María José

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  6. La dirección te llevará a una entrada en la que expliqué de dónde salía el nombre del blog.

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  7. Airama, he leído los textos de los 3 poetas. El de Sabina no tiene nada que ver con los de Bécquer y Cernuda, ya que Sabina utiliza conscientemente el presente de indicativo "habita", y el verbo que nos ocupa es "habite". Por tanto, y no te voy a cansar con mis comentarios de lingüistica estructuralista, Bécquer es el primero en acuñar esa unión disonante o no semejante (olvido-habitar). El olvido no habita en ningún sitio, el olvido no existe, es sólo un dejar de pensar, es sólo un alejarse de la realidad, no querer dar vueltas a lo que nos hace daño. Bécquer no quería "pensar" en su enfermedad, en su muerte temprana, en su esfuerzo sin premio. De hecho la tuberculosis se lo llevó sin que recibiera galardones de importancia. En Cernuda la frase tiene otro significado, ya que procede de un poeta consagrado y, como bien dices, lo más probable es que la copiara de Bécquer. Cernuda estudió a fondo a los románticos ingleses y a los españoles, por supuesto. Perdona todo este rollo, pero tienes toda la razón, el primero en usar esa dicotomía incompatible fue Bécquer, luego otros siguieron sus huellas. Lo que me interesa es poner de manifiesto que la expresión "habite el olvido", es la consecuencia en el poeta del XIX de una enfermedad que exige a su cerebro bucear en regiones y en expresiones ilógicas, cercanas a lo irracional. Esa es una poesía que perdura en el tiempo, porque es sincera y porque nos habla desde el cerebro de un hombre a punto de ser destruido por la enfermedad, a punto de morir, y aún tiene fuerzas para describirnos la lucha del hombre por su supervivencia fantaseando casi lo imposible. En fin, perdona el rollo, pero Bécquer fue un genio y reducirlo, como hacen otros, a un poeta cursi es demencial. Fue un gran hombre que supo afrontar su terrible enfermedad. Edgar Allan Poe es otro ejemplo parecido. La enfermedad hace brotar la sinceridad más profunda y la expresividad más intensa del ser humano. Gracias por tu lectura y te pido excusas por hablar de Cernuda sin contar con Bécquer, los dos grandes poetas sevillanos del XIX y del XX. Abrazos.

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