Me siguen

domingo, 22 de abril de 2012

ALGÚN DÍA



¿Nunca has pensado qué haces aquí?

Yo, sí, lo confieso.

Y no una, ni dos, ni tres...

Y la oportunidad se escapa como el agua entre los dedos, como la belleza tras las cremas que no

sirven de nada.

¿Para qué llorar o quejarse?

¿Y rezar te sirve?

A mí, no, ahora no. Confieso que antes sí, era como una esperanza. Pero ya tampoco creo en el

significado de esa palabra.

Por su puesto que todos tenemos algo de humanidad, no soy pesimista, ni lo más mínimo. Pero la

realidad la hemos hecho todos y no hay milagros ya, ni regalos desinteresados las más veces...

Sin embargo, te despiertas una mañana y parece que hay más luz, que hay más vitalidad. Es como si

hubieras engullido una semilla de alegría, como si Dios te hubiese despertado con un desayuno con

café recién hecho y una rosa en la bandeja. Es amor o que por no dejar de buscar has encontrado

respuestas.

martes, 17 de abril de 2012

 PEQUEÑO FRAGMENTO DE TORMENTO DE BENITO PÉREZ GALDÓS

Un tren que parte es la cosa del mundo más semejante a un libro que se acaba. Cuando los trenes vuelvan, abríos, páginas nuevas.

sábado, 14 de abril de 2012

¿Y QUÉ MÁS DA?

                                             ¿Y por qué no ser como el aire?

                                             Del que unos huyen, al que otros buscan.
 ¿Y por qué no ser como la lluvia? 
La que a unos encanta, y a otros disgusta.

                                          Ser uno mismo, ser como quieras.

                                         Sin humedades ocultas, sin falsas caricias.

                                         ¿Para qué ansiar la perfección?

                                         ¿Para qué tener una gran lista de amigos

                                         a los que no tienes nada que decir?

                                         No busques la aprobación en todos

                                        y sé tú misma gustándote como eres.

                                        Sé como el aire del que unos huyen

                                        como la lluvia que a tantos disgusta.

viernes, 13 de abril de 2012

LOS CAMINOS DEL AGUA

MUY RECOMENDABLE, NO OS LO PERDÀIS. Paco Lainez publica Los caminos del agua, su cuarto poemario. El escritor gaditano, afincado en Ponferrada desde 1974, dedica su nueva obra al Bierzo, su tierra adoptiva, después de centrar sus primeros libros en Cádiz y el mar. El poeta gaditano Paco Lainez García ha realizado una nueva incursión en el panorama editorial español con la publicación de su cuarto libro de poemas, editado hace solo unas semanas en Ponferrada, su lugar de residencia desde hace cerca de 40 años. Los caminos del agua, título de su nuevo poemario, es un libro en el que Lainez da un giro en su temática al dedicar sus versos al Bierzo, su tierra adoptiva, después de tres libros dedicados a su Cádiz natal. Nacido en la capital gaditana en octubre de 1950, Paco Lainez reside desde el año 1974 en Ponferrada (León), lugar al que se desplazó por motivos familiares, aunque sin perder de vista Cádiz, ciudad que visita todos los años y en la que sigue manteniendo lazos familiares.
Y ha sido allí, en la provincia leonesa, donde Paco Lainez ha publicado hasta ahora toda su producción literaria, centrada exclusivamente en la poesía y cuya publicación puede considerarse tardía. El poeta gaditano, de hecho, publicó su primer libro en 2006. Desde entonces, han sido cuatros poemarios editados en el Bierzo. Su debut literario se produjo en el año señalado con el libro titulado Poemas del Mentidero, toda una declaración de intenciones respecto a su ciudad natal. A este primer libro les siguieron Los colores de la mar, en 2009, y La mar de tu mirada, publicado el año pasado. Son tres libros evidentemente dedicados a Cádiz y a su entorno, en los que Paco Lainez recrea aquellos rincones de la ciudad que más tiene como suyos, pero en los que también se reflejan otros sentimientos y situaciones más personales, como su esposa, a la que dedica algunos de sus versos, y también el amor, el odio, la alegría o la tristeza. Su nuevo libro, Los caminos del agua, ha supuesto sin embargo un pequeño giro en esa temática gaditana tan habitual hasta ahora en sus poemarios. Paco Lainez ha querido con este libro rendir un homenaje al Bierzo, a la tierra adoptiva que le dio cobijo hace cerca de cuatro décadas y en la que reside desde entonces. Así, aparecen sus paisajes, el sonido de sus ríos, la belleza de sus montes o los sentimientos que descubre en sus paseos.
Pese a que su comienzo literario se produjo en plena madurez personal, Paco Lainez ha escrito poesía durante buena parte de su vida. Quienes lo conocen bien así lo certifican, y explican que cuando se decidió a publicar se decantó por editoriales leonesas, que le han realizado tiradas pequeñas de no más de 200 ejemplares. Con ellas, Paco Lainez se ha ido haciendo un hueco en la literatura, a la que lega ahora los versos que durante tantos años ha ido escribiendo. FELIZ VIERNES!!!

jueves, 12 de abril de 2012

INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida. En la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. JORGE LUIS BORGES

miércoles, 11 de abril de 2012

BAJO LA SOMBRA

Pere se levantó eufórico. Habían acabado las clases y tenía el verano por delante. Hacía un calor insoportable, pero no era impedimento para que la fuerza de su juventud le empujara a disfrutar. Era Gavanenc y le encantaba ir con sus amigos hasta la playa corriendo o caminando. Por suerte, esa mañana era domingo y el camino lo hacían en el carro del abuelo. En la playa, corrían hasta el mar, se bañaban y disfrutaban de una brisa maravillosa. A la hora de almorzar, su abuelo les enseñaba cosas tales como aprovechar la sombra del pinar para cocinar y luego disfrutar de una agradable siesta. Cuando despertaban, todavía tumbados escuchaban las aventuras que su abuelo contaba. El abuelo disfrutaba con ello y ellos también. De todas estas historias, la preferida de Pere era la del lunes de Pascua. El abuelo había subido con sus padres a celebrar el Aplec de Bruguers. Como cada año, subieron andando hasta la ermita. Una vez allí, bailaban sardanas y organizaban el almuerzo. A Pere le gustaba esta historia porque allí se habían conocido su abuela Montserrat y su abuelo Joan.
Otra de sus historias preferidas era aquella en la que el abuelo tuvo que volver a casa completamente desnudo desde El Parthenon. Contaba que estando con unos amigos hablando de sus cosas, de una filosofía de vida o algo así, unos jóvenes afines a la Falange, los asaltaron y les quemaron sus ropas. El abuelo decía que esa fue la primera vez que Montserrat lo había visto desnudo y que debió de gustarle mucho porque a los pocos meses se casaron completamente enamorados. La boda se celebró en El Parthenon, a finales de 1934. Fue la primera vez que en España se celebraba una boda naturo-desnudista. Hubo muchísimos invitados y la noticia salió en una revista llama Crónica o algo así. Lástima que esto se acabara, piensa Pere tumbado a la sombra de los pinos, porque hoy con tanta calor mejor les valdría a todos ir desnudos. De pronto se levantó, se quitó el bañador y fue corriendo hacia el mar. Sintió la brisa en su piel y la mirada de su abuelo desde la arena. Se sentía feliz y sabía que su abuelo estaría sonriendo y mirando al cielo.