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martes, 1 de mayo de 2012


2 comentarios:

  1. Las máquinas son maravillosas y nos han permitido realizar trabajos penosos, peligrosos y tediosos en menos tiempo; son como los esclavos de la antigüedad. Pero no sienten ni piensan y necesitan una dirección humana, que jamás podrá ser sustituída, ni deberá pretenderse tal cosa.
    Curiosamente, la mano de obra es cada vez más cara y un aparato actual está diseñado para que dure poco tiempo y no se repare: directamente a la basura porque es más barato comprar uno nuevo que reparar y, en caso de reparación, el técnico te cobra un dineral (salida a parte: unos 30€) por detectar el "síndrome" que padece tu aparato y sustituir todo un bloque funcional (un circuíto impreso, por ejemplo), que detectar la "enfermedad" y cambiar una sola pieza (resistencia, condensador, circuíto integrado...) como se hacía antes. Además, las multinacionales relegan al olvido sus modelos de hace unos pocos años atrás (en informática la cosa es de escándalo: véase el sistema XP de Microsoft, sustituído por versiones más malas-Vista, 7,...- que fue rescatado de la basura por una rebelión de internautas y aún se sigue actualizando).
    Si a todo lo anterior añadimos la globalización de las multinacionales (servicios técnicos localizados en un determinado país de un continente o, en el mejor de los casos, en una sola ciudad de un país) la conferencia de Kioto no tiene sentido: La basura tecnológica se acumulará en progresión geométrica sobre nuestro suelo y los recursos del planeta se irán mermando, también en dicha progresión.
    La mano de obra, cada vez mas escasa y-paradógicamente-mas especializada pero menos necesaria, tendrá su reducto en las grandes empresas con la consiguiente desaparición de las pequeñas empresas (esos pequeños talleres de reparación) que languidecen día a día y se ponen al servicio de los grandes comercios, como servicio técnico que atiende la garantía del aparato comprado en éllos.
    Esta crisis, este fracaso del sistema económico, debería hacernos pensar en retomar las riendas de la nueva tecnología (mucho más compleja que la que conocí en mi infancia) y plantear una nueva estrategia de ahorro en recursos y en creación de puestos de trabajo a través de más pequeñas empresas que cubran ese espectro, tan vacío actualmente.
    Un saludo.

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