Me siguen

domingo, 22 de abril de 2012

ALGÚN DÍA



¿Nunca has pensado qué haces aquí?

Yo, sí, lo confieso.

Y no una, ni dos, ni tres...

Y la oportunidad se escapa como el agua entre los dedos, como la belleza tras las cremas que no

sirven de nada.

¿Para qué llorar o quejarse?

¿Y rezar te sirve?

A mí, no, ahora no. Confieso que antes sí, era como una esperanza. Pero ya tampoco creo en el

significado de esa palabra.

Por su puesto que todos tenemos algo de humanidad, no soy pesimista, ni lo más mínimo. Pero la

realidad la hemos hecho todos y no hay milagros ya, ni regalos desinteresados las más veces...

Sin embargo, te despiertas una mañana y parece que hay más luz, que hay más vitalidad. Es como si

hubieras engullido una semilla de alegría, como si Dios te hubiese despertado con un desayuno con

café recién hecho y una rosa en la bandeja. Es amor o que por no dejar de buscar has encontrado

respuestas.

2 comentarios:

  1. Cuando eso ocurre, no tiene sentido preguntarse nada más.

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  2. Yo si lo confieso y luego me maravillo de que fruto de una casualidad somos lo que somos, que no hay manos invisibles ni dioses que nos hayan construido y que no somos ni una mota de polvo en el espacio y aún así nos creemos el centro del universo, JA.
    Una vez hechas formuladas en mi cabeza las respuestas tienen poco sentido, sólo tiene sentido el hacer nuestra vida agradable y a todo a aquel que nos acompañe o nos vaya a seguir.
    Besotes y feliz semana.

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