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sábado, 30 de abril de 2011

SIN RETORNO




















Intenté convencerle de que todo pasaría. Le pedí que imaginara un futuro en el que tendría cabida aquello que deseaba. Su futuro podía ser cojonudo.
En sus ojos se adivinaba el miedo, la rabia reprimida, la angustia. Él no podía ver el futuro. Su mente vivía cerrada a otra realidad distinta a la que le acechaba. Sí sabía inventar, contar historias que disfrazaran la cruel realidad que le estaba destrozando.
-No, no pasa nada, me he caído. Estoy bien.
No me lo había contado, pero yo sabía que pensaba en el suicido. Se imaginaba saltando al vacío, se sentiría libre. Sería un héroe. Lo idealizaba. No había nada más valiente que pudiera hacer. Además con ello se acabarían los temores, los golpes, los insultos.
Si hubiera leído más, se habría salvado. Si me hubiera escuchado, se habría salvado. Pero el temor...
Saltó, saltó al vacío y conoció un miedo mayor,nunca antes lo había sentido así. Volaba, libre, esperando la muerte.
Desde ese día no logro dormir. Se fue pensando que era valiente. Su vida fue tormento y mentira. Quitarse la vida es una cobardía, no tiremos la toalla. Se ha de valorar la vida, la vida es un regalo, un don. Él creyó ser un héroe y el monstruo sigue libre, mientras colecciona víctimas, niños como él, compañeros de colegio.

15 comentarios:

  1. Hola, María José:

    Cruda y triste realidad plasmada en un excelente relato.

    Abrazos.

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  2. Rafael,
    Sí, es triste y dura, e incluso, a veces, imposible de evitar. Injusta también, por supuesto.
    Gracias,
    Abrazos

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  3. El quitarse la vida es una solución engañosa: al final te acaban sepultando en el olvido y casi nadie llora por ti. No es una redención, es una condena irremisible.
    Saludos.

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  4. Rubo,
    Creo que no es un acto de valientes porque es mucho más difícil vivir.
    saludos

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  5. El conocido "bullying" o acoso escolar... una peligrosa y actual lacra de nuestro medio educativo.
    Reivindico su denuncia sea cual sea el ámbito desde el que se detecte (alumnos, profesores o padres), y agradezco tu entrada, MªJosé.
    Su denuncia evitaría finales como del que nos hablas.

    Un beso.

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  6. Marisa,
    Estoy de acuerco contigo, se ha de denunciar desde cualquier ámbito. Siempre pido la colaboración de mis alumnos por si en algún momento ven que algún chic@ lo está pasando mal, aunque no se algo muy grave.
    Ellos mismos, los que lo sufren, no se atreven a denunciarlo por miedo o vergüenza. Cuando sabes que un alumno lleva sufriendo tanto tiempo en silencio es durísimo.
    Gracias, amiga.
    Besos y feliz domingo.

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  7. Cuando en tiempos como los que vivimos la familia deja de cumplir su rol queda un vacío inmenso. Es difícil desde la educación cubrir falencias tan grandes pero ante cualquier síntoma lo mejor es denunciar, abordar, citar a los padres etc. Son tiempos complicados y lamentablemente los chicos no dejan de ser víctimas y desamparados. Excelente relato que lleva a la reflexión.
    Un abrazo

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  8. saltar del tren,
    La familia es importante en las dos caras de la situación, sin duda.
    Gracias, amiga, por tu visita.
    un abrazo

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  9. Este fenómeno lo he "visto" en cierto colegio de gran nombre, mezclar chicos de edades muy diferentes y con cierto poder económico parece que les da licencia para ser unos cafres, se que la venganza no es buena, pero hay dos caras y dos nombres que tengo grabados a fuego y que si me los encuentro es posible que salga un diablo que no conozco.
    Besines.

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  10. Ángel Iván,
    Te entiendo bien.
    Besos

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  11. Airama, había escrito un comentario a tu entrada pero se me borró. Básicamente hablaba de la falta de autoridad del profesorado, falta de responsabilidad de las familias de los alumnos (que entregan la educación a los enseñantes sin implicarse), leyes de educación aberrantes e indefensión de los alumnos/as ante los matones de la clase, que deberán abandonar el colegio como única solución mientras el agresor permanece en el aula sin castigo; círculo vicioso en el que caen profesores y alumnos responsables, hasta la depresión demoledora y el desencanto. Un horror.
    Un beso para tí y para todos los enseñantes.

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  12. Tengo un poema que habla sobre que: "...los chicos se están matando.". Inmisericorde y punible irresponsabilidad de docentes, gobiernos, padres, adultos. El dolor, la amargura y desazón de nuestros chicos no es de generación espontánea... Y nadie hace nada. Es más importante -qué vergüenza- las ofertas en el shoping, o las futuras vacaciones. ¡Qué diablos le queda a los chicos!!!!!
    Auxilio. S.O.S. ¡Cómo hay que pedirlo!
    Un abrazo.

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  13. Jano,
    Tienes mucha razón, pero es duro aceptarlo.
    Abrazo

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  14. Julio,
    Bien traído. Gracias por compartirlo aqui.
    Un abrazo

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