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jueves, 28 de octubre de 2010

EN EL METRO

En el metro sin hacer caso del estrés, de la gente que pasa corriendo, empujando, estaba él. Tocaba la guitarra. Su musica lenta y melodiosa me llevó a otro sitio. Estaba allí, pero no estaba.



Había volado a otro lugar. Me sentí diferente al resto de personas que circulaban a mi alrededor en todas direcciones. El ruido se esfumó por un instante y con la mirada y unas monedas agradecí a aquel hombre el regalo de volar sobre las cabezas en constante movimiento.

13 comentarios:

  1. Te sentiste a gusto, fluias en ti. Que bien, dsifruta mucho. Abrazo. Jabo

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  2. Me alegra verte de vuelta, ya veo que te ha ido muy bien en Londres.
    Un abrazo.

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  3. Hola Jabo,
    Así es, me encantó.
    Era música y parecía que solo yo escuchaba.
    Un abrazo

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  4. Hola Mercedes,
    No tan bien como esperaba, ya os iré contando. Eso sí, la ciudad me gusta. Y los scons me chiflan.
    Un abrazo
    Gracias, amiga.

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  5. Asi que flipando en el metro,ummm
    Me alegra verte de vuelta
    Besos

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  6. Es cierto, en el metro de Londres te puede suceder cualquier tipo de cosas con cualquier tipo de espécimen humano.
    Ya nos contarás como fue Londres, no te veo muy convencida... seguro que no cogiste el Almax...
    Un beso.

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  7. 40añera,
    Sííí... jejeje!!!
    Gracias, guapa
    besitos

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  8. Josep,
    Bueno, casi me lo he de tomar.
    La ciudad me encanta, pero en esta ocasión he visto que el control que creía que tenían, no lo tienen. Ya os iré contando con detalles en mis entradas.
    besitos

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  9. Esos músicos del metro de Londres como los de los puentes del Sena en París, saben de melodías que envuelven el corazón y nos pìntan alas para sobrevolar la vorágine de la despersonalización de las grandes ciudades.
    ¡Feliz vuelta! y sobre todo, sana y salva, jeje.

    Un besito.

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  10. Las paradas del universo, me refiero a esas como la que describes tú, van conformando un universo de estaciones en las que de tarde en tarde se apean lo soñadores, para subirse de inmediato de nuevo a los trenes de la realidad, pero eso que importa, han estado allí, han conocido su existencia, saben que pueden volver y en esa esperanza se permiten vivir aun al margen de la vida.
    Hermoso es compartir este dédalo de sensaciones en las que aun siéndonos tan comunes muy raramente coincidimos.
    Me gusto ese lugar donde estuviste, también como lo contaste, te lo agradezco. Quizá algún día de estos me deje caer por allí.
    Recibe un fraternal abrazo.

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  11. José Alfonso,
    Si vas por allí, te gustará.
    Exactamente era el tunel del metro que te lleva al museo de la ciencia.
    Gracias por tus palabras.
    Un abrazo

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