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lunes, 14 de junio de 2010

Hoy dos entregas y nos vamos acercando al final



El arrepentimiento de Santiago

Estás enamorado de ella. La amas desde que erais unos adolescentes. Salisteis una vez, pero luego ella no quiso volver a salir contigo. Decía que ella no era tu tipo, sin embargo, no te diste por vencido.


La obligaste a entrar en aquel portal y la poseíste contra su voluntad. No pudiste remediar aquellos impulsos irrefrenables, la necesitabas.

Nunca has vuelto a hacer algo así, ni a ella ni a nadie. Puedes sentir que ella te tiene miedo. Si no te denunció hace dieciséis años es porque la amenazaste y nunca se ha atrevido a hacerlo. Suficiente castigo tienes ya, amarla y no poder tenerla. Te avergüenzas de lo que le hiciste, mas te encantaría volver a tenerla en tus brazos. Esta vez sería diferente, no temblaría, no lloraría.
Sabes que actuaste mal. Darías cualquier cosa por cambiar el pasado, pero no puedes. Cada noche, te acuestas pensando que nunca te verá como un hombre sino como un monstruo. Te duermes pensando en cómo debías haberla conquistado: la habrías llevado a un restaurante a cenar. En el postre, la habrías sacado a bailar y la habrías tomado por la cintura. Le habrías dicho lo guapa que estaba aquella noche. La habrías acompañado hasta casa. No la habrías besado, no en la primera cita. Habrías esperado a que lo hubiera hecho ella. Flores por cada aniversario y un anillo de compromiso.
Sabes que es imposible hacerlo realidad. No te comportaste como un hombre sino como un monstruo.
Te encuentras absorto en tus pensamientos cuando suena el timbre.
-¿Quién es? -preguntas.
-El cartero
A continuación le abres la puerta del portal de tu casa.


Cinco cartas más

Celeste no es la misma desde mil novecientos noventa y cuatro, fecha en la que conoció demasiado bien a Santiago. Nunca se lo contó a nadie, excepto a Damián.
Cuando creía que había logrado al fin superarlo, se encontró de nuevo con el terror: una nueva violación. De eso, hace ya doce años, ocurrió en el otoño de mil novecientos noventa y ocho. Aún lo revive hecha un manojo de nervios y con los ojos enrojecidos.
Una mañana que salía de casa, tres compañeros del trabajo y dos chicos del pueblo le interrumpieron el paso. A uno de ellos, sí que lo conocía bien porque quiso salir con ella y Celeste lo había rechazado. Esta fue su forma de vengarse. Los cinco la violaron, uno tras otro, al mismo tiempo que los demás miraban y reían. Luego se fueron. Quedaron libres porque no hubo denuncia. Pero ella juró vengarse. Hoy, los cinco: Alfonso, Sergi, Daniel, Marc y Sebas han recibido una invitación a una fiesta.



*Esta última entrada es muy dura, aun más cuando os diga que está basada en un hecho real.

10 comentarios:

  1. Sí es dura. Pero qué bien escrita. Y seguimos esperando.

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  2. Hola Jose,
    Qué alegría leer estos comentarios! Te mereces un besazo!

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  3. ¡Madre mía! Celeste todavía tenía una tragedia que contarnos. Así que Manuel la quiere... Estoy deseando que llegue el día de la fiesta.
    Hasta la próxima entrega.
    Un abrazo.

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  4. Hola Mercedes,
    No es Manuel quien la quiere sino Santiago. Manuel es su padre.
    Hasta la próxima.
    Un abrazo

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  5. Ya me como las uñas, Dios esto termina como el rosario de la aurora....

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  6. Hola 40añera,
    ¿y cómo acabó eso? jejeje
    Un beso

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  7. Es muy duro y sucio, que cosas así pasen continuamente, y hagan tanto daño a la persona a la cual se lo hacen.
    Un abrazooo

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  8. Hola Verónica,
    Tienes toda la razón. Además ese daño es irreparable.
    Un abrazo

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  9. Bueno, bueno, bueno, cada entrega tiene un giro argumental, a ver como sigue, cada vez se encrudece más...
    Besos

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  10. Hola Josep,
    Ya estás en el final!
    Besos

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