Me siguen

martes, 25 de mayo de 2010

Cuando escribo no puedo parar hasta que sé lo que va a pasar después, entonces lo dejo hasta el día siguiente y así sé por dónde seguiré escribiendo. Decía Hemingway que cuando uno se detiene está vacío, y al mismo tiempo nunca vacío sino llenándose, como cuando se ha hecho el amor con alguien a quien se ama. Contaba que lo difícil de sobrellevar es la espera hasta el día siguiente.
Si el escritor pierde las palabras está perdido. Se queda sin oxígeno, se asfixia. Muere de hambre, por inanición. Las frases, los parráfos son su alimento, cada palabra es un metro recorrido en el camino que le lleva hasta la creación. Nuestra vida es una aventura y no podemos conformarnos con vivir solamente una. Aquella que no es la nuestra, hemos de crearla y una vez creada compartirla. Al día siguiente hay que estar dispuesto a calzarse de nuevo las botas de explorador y salir en busca de otras hazañas, empresas, peripecias, andanzas, devaneos, azares, acontecimientos, casos, hechos, peligros, riesgos...

2 comentarios:

  1. Escribir es una droga, y para saciarla no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)
    Y tú tienes mucho a decir.
    Un beso María José.

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  2. Hola,
    Tú también. Gracias por tus amables palabras.
    Ah! Para mí también es genial compartir estantería contigo.
    Un beso

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